La mujer que solo tenía una estrellita en Marketplace

Una mujer con carácter muy irascible que conocí cuando le pregunté por un departamento que rentaba.

He visitado cientos de casas y departamentos que lucen bien en el anuncio, pero al visitarlos siempre hay inconvenientes: olor a humedad, vecinos sucios, bichos, contratos leoninos, cuartos cavernarios… por eso trato de filtrar esas visitas haciendo preguntas muy concretas.
Una vez vi en Marketplace un depa en alquiler bonito y a precio justo; solo había dos inconvenientes: 
1.     Estaba en otra ciudad y, por tanto, me tomaría un día ir a conocerlo y volver.
2.     La vendedora tenía siete calificaciones y todos le daban solo una estrellita. 
Le escribí para expresarle mi interés el en el depa, pero también le pregunté por qué tenía esas evaluaciones tan bajas. Al instante, casi como si fuera una IA, me respondió: «Por qué a la gente le molesta que les diga que lean bien antes de preguntar tarugadas. Así como tú ahora. Es como si yo te pregunto que por qué tienes cara de imbécil».
Y así de rápido y claro se desplegó en mi cabeza, como un Aleph, la personalidad de esa mujer: la vi gritándoles a sus hijos porque habían dejado tres letras sin comer en su plato de sopa; la vi ahorcando con su correa a su perrito shih tzu porque no quería caminar para donde ella; la vi de niña, sembrando el terror en una camino de hormigas; la vi espiando a su marido, mientras se rasuraba, desde una rendija de la puerta del baño; la vi humillando a un empleado de McDonald’s porque su hamburguesa no debía tener pepinillos y, sobre todo, la vi atormentando a los pobres inquilinos, porque tenían la luz prendida o apagada, porque los vecinos escuchaban sus pasos, porque tenían un horno de microondas que gastaba mucha energía, porque habían dejado crecer mucho el pasto, porque los habían visto entrar con una mujer desconocida… 
Si no me hubiera bloqueado, le habría dado sus primeras cinco estrellas para agradecerle por ahorrarme un día de mi vida y los viáticos respectivos, al mostrarme su locura de una forma tan transparente y expedita. En toda mi vida, no recuerdo a nadie que se haya desenmascarado más pronto.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *