Semblanza en La Crónica (2018)
Semblanza escrita por Rogelio Vega para La Crónica

A Manuel lo conocía, sobre todo de vista. Habíamos estado juntos, si la memoria no me falla, en un taller de cuento que impartió Alberto Chimal en la entonces Casa Cortázar; y a pesar de coincidir, más adelante, en numerosas presentaciones y charlas no recuerdo haber cruzado con él suficientes palabras.
Tuvo que presentarse un viaje compartido, un encuentro de narradores, para que pudiéramos sentarnos con calma y aterrizar los puntos, las experiencias y conocidos que teníamos en común.
Además de estudiar la carrera de Artes Visuales, Manuel cursó también Letras Hispánicas y una
editorial, Paraíso Perdido, nos hermana en una preciosa colección: la Biblioteca Instantánea.
Manuel es, y lo digo como un seguro cumplido, un intelectual en toda regla: sus relatos, ensayos y pinturas han aparecido en numerosas revistas del País (Rémora, Numen, Narrativas, Palabras Malditas, Grietas, etc.) y aparte de las variadas antologías que lo abrigan (“Instantánea”, “Desde un lugar cuyo nombre…”, “Sangrar para narrar”, “Jergario tapatío”, etc.), ha sido seleccionado como ponente en la Universidad de Oxford y jurado de un festival en Francia.
Y en argumento para sostener mi cumplido, por si su notable currículo no fuera suficiente, van un par de perfectas recomendaciones:
1. “Manuscrito hallado en un manuscrito”, obra seleccionada en 2009 con beca del CECA: diez textos cuidadosamente escritos componen el libro; cuentos que rozan peligrosamente el ensayo, arrastrando al lector en elaborados y entretenidos juegos literarios: juegos como la metaficción, la puesta en abismo, el virtuosismo en la música, la intrusión de la tecnología en las artes y en la vida cotidiana. El libro es una delicia si además de las anécdotas asombrosas buscamos complejos artificios.
2. “Gedankenexperiment” (un experimento mental), también de la Editorial Paraíso Perdido; a través de la imaginación, como un laboratorio perfecto, Fons explora problemas científicos y filosóficos que de ninguna manera podrían abordarse por medios empíricos. Manuel no sólo escribe, también ilustra, y una a una se presentan para nosotros interesantes y curiosas cuestiones: ¿Filosofar puede causarnos orgasmos? ¿Es posible comparar nuestra vida con la de un gato? Y vamos, lo sé, a querer responderlas…
Rogelio Vega



