IA que resuelven controversias de pareja con sabiduría salomónica

Minificción publicada en el libro "Genios que pintan moscas..." (2024).

Su esposo es una basura de ser humano, pero un prodigio en la cama; nadie la ha hecho sufrir ni gozar más que él; es una bestia en el mejor y peor de los sentidos. Lo ama con todo su cuerpo, pero lo odia con todo su ser. En otros tiempos, eso habría implicado un dilema filosófico, emocional y legal, pero gracias a las nuevas querellas digitales, sustentadas en lógicas difusas, un software delimitó la frontera precisa entre el amor y el odio, la pertenencia y la libertad, con base en un algoritmo. El juicio se realizó por internet y, después de ingresar los datos pertinentes, la resolución tardó 1.223 segundos. Su estatus marital quedó así: divorciada de él; casada con su pene.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *